Compartimos nuestro reciente estudio publicado en la revista internacional Environmental Science and Pollution Research (Springer Nature) donde analizamos cómo los microplásticos están impactando la red trófica bentónica en ecosistemas Sub-Antárticos y Antárticos.

¿Qué investigamos?
Seleccionamos cuatro invertebrados bentónicos con diferentes estrategias alimenticias para evaluar cómo el modo de alimentación influye en la exposición a microplásticos:
· Nacella deaurata y N. concinna: Ramoneadores, que raspan el sustrato para alimentarse de algas y materia orgánica.
· Lithodes santolla y Grimothea gregaria: Carroñeros, que consumen materia en descomposición y pequeños organismos.

¿Qué encontramos?
Más del 60% de las partículas ingeridas fueron microfibras de celulosa/rayón, indicando una fuerte influencia de textiles y actividades humanas.
Los polímeros más comunes incluyen PET, nylon, acrílico y polipropileno (PP), presentes en envases, textiles y redes de pesca.
Los ramoneadores ingieren más partículas, pero de menor tamaño, mientras que los carroñeros ingieren menos partículas, pero más grandes.

¿Por qué es importante?
La ingestión de microplásticos podría alterar la transferencia de energía en la red trófica, comprometiendo la estabilidad del ecosistema y la disponibilidad de alimento para organismos de niveles superiores.

Este trabajo fue parte de la tesis de pregrado de Bárbara Pinto para obtener su título de Bióloga Marina en Universidad de Magallanes, un aporte al conocimiento sobre el impacto de los microplásticos en estos ecosistemas marinos de alta latitud.

Acceso abierto al artículo:
DOI: https://doi.org/10.1007s11356-025-36144-6

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