El Tratado de Alta Mar, recientemente ratificado por más de 60 países, representa un hito histórico en la gobernanza oceánica y en la protección de la biodiversidad marina más allá de las jurisdicciones nacionales. Por primera vez, la comunidad internacional acuerda resguardar las aguas que cubren cerca de dos tercios del planeta, reconociendo que el océano no tiene fronteras.

Desde Magallanes, donde los fiordos y glaciares marcan el límite austral de un sistema interconectado, surge una reflexión esencial: ¿cómo cuidar lo que no tiene fronteras?. En este sentido, La columna de opinión “El océano más allá de las fronteras: reflexiones sobre el Tratado de Alta Mar (BBNJ)”, publicada el sábado 4 de octubre de 2025 en La Prensa Austral, aborda la importancia de este acuerdo internacional, que entrará en vigor en 2026 tras la ratificación de 60 Estados. En ella, la investigadora del LEF-UMAG, Claudia Daniela Andrade Díaz, analiza las implicancias ecológicas y sociales del tratado, así como los desafíos para su implementación efectiva.

El texto destaca que la biodiversidad marina, desde ballenas y aves hasta comunidades bentónicas, trasciende los límites políticos, conectando océanos, continentes y culturas. Desde el extremo austral, Magallanes puede convertirse en un laboratorio natural para comprender cómo los ecosistemas australes reflejan los cambios globales y cómo la cooperación científica puede fortalecer la protección del océano como hogar común para la vida.

Adicionalmente, el investigador LEF-UMAG Cristian Aldea, junto a la misma investigadora Claudia Andrade y el profesor Jorge Gibbons, habían reciéntemente analizado el impacto y los desafíos del Tratado de Alta Mar (BBNJ), destacando su relevancia como hito histórico en la gobernanza oceánica y la conservación de la biodiversidad global. Esto en un reportaje publicado en el magazin UMAG “Gaceta Polo”, el 30 de septiembre de 2025. Desde Magallanes, los investigadores subrayaron que su efectividad dependerá de la voluntad política, la gestión científica y la cooperación internacional, especialmente en regiones con ecosistemas singulares como los fiordos australes. Coincidieron en que la Patagonia chilena puede convertirse en un laboratorio natural de referencia, capaz de proyectar conocimiento científico y liderazgo ético en la implementación del nuevo marco global de conservación oceánica.

Mira más imágenes e información en @laboratorioecologiaumag
Columna en La Prensa Austral: El océano más allá de las fronteras: reflexiones sobre el Tratado de Alta Mar
Reportaje en Gaceta Polo: Analizan impacto del Tratado de Alta Mar como un paso histórico con desafíos pendientes.

 

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